Mexico

México es un pais contrastante y posee desde hermosas playas, zonas montañosas, desiertos, valles y bosques tropicales, donde existen ciudades coloniales españolas como Morelia, la cual presenta costumbres tradicionales, al mismo tiempo que tiene el dinamico ritmo moderno de una ciudad actual con su tradicional musica, gastronomia y trajes tipicos.

Palacio de Gobierno

Este edificio colonial abrió sus puertas en 1770 como colegio tridentino y por sus aulas pasaron varias figuras de los movimientos de independencia y Reforma; después se convirtió en sede del Gobierno del Estado. En los años 50, Alfredo Zalce adornó la escalera y la primera planta con murales.


 

 

Catedral

Majestuoso edificio de traquita rosa se comenzó en 1660 pero no fue concluido hasta un siglo después. La mezcla de estilos neoclásico, herreriano y barroco se aprecia en las torres gemelas, que presiden el casco histórico. En su pasado esplendor se cuentan la pila bautismal de plata labrada de una de las capillas y la estatua de pasta de maíz del Señor de la Sacristía, que luce una corona de oro obsequio de Felipe II.


 

 

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El centro histórico ha conservado su carácter español con el paso de los siglos, e incluso los edificios nuevos lucen fachadas coloniales de caliza rosa. El nombre de la ciudad se cambió en 1838 para honrar a uno de sus hijos, José María Morelos, que desempeñó un papel decisivo en la consecución de la independencia. Partiendo de la avenida Madero o la plaza de Armas, casi todos los lugares de interés de Morelia quedan cerca. Un corto trayecto en taxi o autobús bastará para acercar al visitante al impresionante acueducto que discurre a lo largo del parque municipal, situado al este.

Templo y Conservatorio de las Rosas

La fachada barroca de la iglesia presenta la doble portada típica de los conventos de monjas; otros rasgos notables son las gárgolas en forma de cocodrilo y los tres retablos dorados del  interior.
En el antiguo Colegio jesuita permanecen las elegantes arquerías del cuerpo bajo contrastan con el claustro superior cerrado, donde 28 ventanas con sobrias molduras sustituyen a los arcos.

Casa de Artesanías

El convento de San Buenaventura, del siglo XVI, hoy sirve de escaparate de la rica tradición artesana de Michoacán. Las salas que rodean el patio contienen una selección de objetos en venta que incluyen cerámica, textiles y lacados. En la planta alta puede verse a los artesanos en su labor.

 

 


 


 

 

 

 

 

Museo Regional Michoacano

Durante más de un siglo, el museo regional ha ido recopilando objetos relativos a la ecología y la historia del Estado desde la época preco­lombina hasta nuestros días.
En torno a una quinta parte de sus tesoros se exponen en: la mansión barroca donde el emperador Maximiliano (ver p. 53) se alojaba durante sus visitas. Entre lo más valioso cabe citar los códices indios, una rara Biblia trilingüe del siglo XVI y una famosa pintura de principios del siglo XVIII titulada Traslado de las monjas. Esta obra, uno de los contados retratos realistas de la sociedad colonial mexicana, representa el traslado de las dominicas a otro convento en 1738, escol­tadas por dignatarios y obser­vadas por damas, indios danzantes y músicos negros.

 

Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe

Esta iglesia del siglo XVIII, al final de la calzada Fray Antonio de San Miguel, tiene una sobria fachada barroca pero un interior muy notable. Las paredes, el techo y la cúpula se revisten con rosetas de arcilla y otros motivos florales de vivo color. Estos adornos se añadieron a principios del siglo XX y com­binan el estilo barroco con el art nouveau y formas populares.
Alrededores: al norte de Morelia hay dos monasterios agustinos del siglo XVI muy bien conservados. El primero está en Cuitzeo, un pueblo de pescadores situado a 34 km de Morelia, al final de la pasarela que cruza un vasto lago de aguas someras. El segundo se encuentra en Yuriria, a otros 32 km al norte. Ambos presentan fachadas de influencia plate­resca, abovedamientos góticos y elegantes claustros. El de Yuriria, con aire de fortaleza, es el mayor de los dos; un cronista lo describió, allá por 1620, como "el edificio más soberbio imaginable".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acueducto


Hubo un tiempo en que este acueducto del siglo XVIII corría el agua desde el pozo, distante 8 km, hasta las 30 fuentes públicas y 150 caños particulares de la ciudad. El tramo final, de 1,5 km, consta de 253 arcos, algunos de hasta 10 m de altura; por la noche, cuando se ilumina, resulta im­presionante.

Calzada Fray Antonio de San Miguel.


El acueducto fue construido por el obispo fray Antonio de San Miguel, a quien se debe también la calzada que lleva su nombre, una explanada peatonal que va desde un extre­mo del acueducto hasta el san­tuario de Guadalupe; bordeada por fresnos, bancos de cantería y mansiones dieciochescas, evoca tiempos ya lejanos.